Desde 2008, la deuda española se ha ido incrementando exponencialmente hasta superar con creces el PIB (Producto Interior Bruto) español. A pesar de los intentos del Gobierno por reducirla a través de la reestructuración del gasto y los recortes presupuestarios recomendados por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, el ritmo de disminución de la deuda no está siendo el deseado.Por ello, en este artículo trataremos de proponer una iniciativa para aumentar el ritmo de reducción de la deuda sin deteriorar el nivel de vida de la población.

Estructura de la deuda española

La deuda global española es de 4.13 billones, de los cuales 1.17 corresponden a la deuda externa, según los últimos datos reflejados por el Banco de España. El resto de deuda (2.96 billones de euros) corresponde a administraciones públicas; siendo el sector financiero español el mayor acreedor de la Deuda Pública Española con un 47.5%, seguido por un 38% de acreedores procedentes del resto del mundo.

En relación al porcentaje de deuda externa que soportan las administraciones públicas y el sector financiero español, podemos observar que el de este último es casi la mitad que el de las primeras, invirtiéndose la tendencia con respecto a 2008.

La mejora del sector financiero no se ha reflejado en la economía española ya que este aumento del crédito no ha ido acompañado de un incremento en la renta y el empleo.

Así pues, podemos deducir que la situación del sector financiero ha mejorado gracias a una restructuración que buscaba dotarlo de más recursos con los que conceder préstamos a empresas y particulares para relanzar la actividad de la económica.

Sin embargo, esta mejora no se ha reflejado en la economía española ya que este aumento del crédito no ha ido acompañado de un incremento en la renta y el empleo.

Función del dinero en la economía

Un sistema económico que goce de buena salud se caracteriza por la existencia de un alto grado de dinamismo respecto al movimiento de los flujos de capitales, de tal forma que a partir de una sola transacción puedan vivir varias personas.

Por ejemplo: imaginemos un barbero que con los 10€ de un corte de pelo puede comprar un pollo asado al dueño de un restaurante y éste, a su vez, pagar al camarero para que pueda ir la barbería anterior. De esta forma, con una pequeña cantidad de dinero, se generan varias transacciones y se genera valor.

Como podemos observar, con una sola transacción han podido beneficiarse cuatro personas, siendo dicha situación extensible a la economía en su conjunto.

De esta manera, somos conscientes de cómo debería ser el ciclo normal de la economía, sin embargo, en nuestro país esto no ocurre con normalidad. En consecuencia, se genera un aumento de la deuda global, que no hace más que ralentizar y entorpecer dicho circuito económico.

Sistemáticamente se ha recurrido al aumento de los impuestos y a los recortes presupuestarios para tratar de paliar la deuda sin haber obtenido resultados, pues apenas ha disminuido desde que alcanzara su máximo nivel en el transcurso de la crisis económica.

Ante dicha escenario, desde LaBE Abogados planteamos las siguientes cuestiones: si una economía se basa fundamentalmente en el movimiento de capitales ¿por qué no se produce, como debería, este movimiento en la economía española? ¿Cuál es el principal obstáculo?

Presupuestos Generales del Estado

Es conocido que una de las principales características del sistema español es su, valga la redundancia, sistema de pensiones y subsidios. Dicho de otra forma, el Estado español destina un alto porcentaje de su presupuesto a dar exiguos subsidios a la población que sólo les permite subsistir, sin el poder adquisitivo necesario para contribuir al juego de la economía, basado en un movimiento circular y transaccional.

Para apoyar esta afirmación, podemos decir que la pensión media en España es de 1.052€ mensuales, siendo en muchos casos inferior a los 900 por mes. De este modo, si quisiéramos hacer un cálculo anual, estas cifras no superarían los 12.000 euros anuales, insuficiente para llevar a cabo la realización de transacciones que permitan retroalimentar el circuito económico. Éstas pueden consistir en  pedir un préstamo para abordar inversiones de mayor envergadura: una inversión inmobiliaria, en el mercado de capitales, en la creación de una nueva empresa o simplemente incentivar el consumo.

En cuanto subsidio de desempleo, la situación no es mejor ya que en aquellos casos en los que las personas reúnan ciertos requisitos de carencia de ingresos pueden recibir cantidades comprendidas entre 400 y 500 euros mensuales, cantidad ínfima para llevar a cabo algún tipo de inversión, e insuficiente, incluso, para llegar a fin de mes.

Tras los datos mencionados anteriormente, de manera aparente, podría pensarse que el Estado español no gasta demasiado en dichos conceptos. No obstante, lejos de lo que podría parecer, estas partidas constituyen un importante montante del presupuesto.

Así pues, y a tenor de los últimos datos recogidos, los gastos del Estado en materia social son de 351.859 millones de euros aproximadamente.

Dicha cantidad es alta pero insuficiente, ya que las personas que tienen derecho a estas prestaciones son incapaces de realizar transacciones significativas que dinamicen la economía ya que la carencia de empleo hace a los ciudadanos depender en exceso de los susidios de desempleo que resultan insuficientes para aumentar el consumo.

¿Es posible financiarse sin intereses ?

Como comentamos anteriormente, uno de los problemas que afectan a la economía española es la falta de movilidad de capitales, traducida en un estancamiento del consumo que no permite obtener los recursos necesarios para que el Estado pueda afrontar el pago de la deuda.

El problema reside principalmente en el temor al endeudamiento pues la gran cantidad de intereses que afecta al Estado español impide llevar a cabo una política expansiva tal y como sería necesario para conseguir que los ingresos superen a los gastos ya que éstos han sido ampliamente recortados en los últimos años sin la obtención de resultados.

Como comentamos anteriormente uno de los mayores problemas que presenta España a la hora de ajustar sus presupuestos es el amplio gasto en materia social de 351.859 millones de euros. La solución más evidente podría la reducción de dicho gasto para pagar la deuda de una vez por todas.

Ahora bien, recortar este gasto no sólo empeoraría la situación sino que detendría la economía más si cabe pues la población debería destinar sus recursos económicos a salud  en vez de a consumo reduciéndose su poder adquisitivo.

Sea como fuere la solución no se encuentra en continuar ahorrando sino en ser capaz de obtener recursos económicos adicionales sin asumir costes adicionales y atraer más inversión extranjera a España. Esta alternativa parecía ser de “ciencia ficción”, pero si tomamos como ejemplo el modelo de los derechos de emisión de CO2  ya no parece tan “rocambolesca”.

Los derechos de emisión consisten en una estrategia utilizada por los gobiernos para luchar contra el cambio climático en el que se establece un límite de emisión de CO2 según la cantidad de derechos adquiridos que pueden ser comprados y vendidos en el mercado.

En nuestro caso no se trataría de utilizar los derechos de emisión sino de emitir créditos fiscales por los cuales aquellas empresas tanto nacionales como internacionales que los adquirieran pudieran recibir deducciones fiscales en futuros ejercicios siempre y cuando se comprometieran a crear puestos de trabajo en España y a invertir en la creación de empresas.

Este tipo de títulos de crédito fiscal funcionarían como una especie de anticipo a potenciales adquirientes que sería a cuenta de futuras exenciones fiscales.

Asimismo estos títulos podrían ser compradas y vendidas por empresas interesadas en poder disponer de futuras exenciones fiscales u obtener del mismo modo ingresos extra tras haberlos adquiridos previamente.

La aplicación de dichas exenciones sería en un porcentaje menor durante los años en los que la deuda española fuera mayor para después ir incrementándola conforme se vaya pagando la deuda.

De este modo, no sólo se conseguiría obtener financiación extra a coste cero sino la creación de los cimientos para la dinamización de la economía española mediante la introducción de incentivos que inviten a llevar a cabo actividades económicas.

 El Estado debería tratar de colocar en un periodo de 10 años un importe anual de 350.000 millones de títulos de créditos fiscales que le permitiera ir saldando su deuda sin incurrir en más intereses

Todo ello contribuiría al correcto funcionamiento del ciclo económico en el que el dinero pasa de unas manos a otras y las transacciones se suceden mediante la creación de un sistema de liquidez adicional.

Así pues, teniendo en cuenta los datos de la deuda española mencionados anteriormente, el Estado debería tratar de colocar en un periodo de 10 años un importe anual de 350.000 millones de títulos de créditos fiscales que le permitiera ir saldando su deuda sin incurrir en más intereses que contribuirían a hacer más profunda la ya de por si importante deuda española.

De esta manera, dicha cantidad se podría destinar al pago de la deuda global española dando la posibilidad de saldar la deuda externa (1.17 billones de euros) en algo menos de 4 años y de pagar totalmente la deuda global española (4.13 billones de euros) en no más de 12 años.

Además, con esta medida no sólo se conseguiría saldar la deuda española sino que, gracias a la introducción de un activo financiero nuevo en el mercado se dotaría a las empresas de un mecanismo adicional de obtención de liquidez de vital importancia para incrementar el número de transacciones de la economía española.

Esta medida permitirá al Estado gozar de mayor credibilidad entre sus socios comerciales, además de contribuir al buen funcionamiento del juego de la economía.

En definitiva, desde LaBE Abogados llevamos a cabo una labor de investigación constante, involucrándonos totalmente en los problemas de nuestros clientes que, como en los de la sociedad española. Contacta con nosotros y compruébalo por ti mismo.

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