Nuevos controles de la inversión extranjera en el tejido económico europeo

Fernando Arruga

Abogado Asociado

El impacto en los mercados y en las bolsas europeas sufrido fruto de las medidas adoptadas para frenar la expansión del COVID-19 ha sido drástico. La consecuencia directa en un mercado global es evidente, y es que mientras que los países afectados por estas medidas han visto cómo sus empresas se debilitaban, aquellos países sin una paralización de su tejido productivo han comprobado como en comparación a los anteriores sus empresas crecían en fortaleza y solidez financiera, creando un marco de amenaza comercial donde los inversores extranjeros podrían obtener amplios beneficios debido a la baja forma de las empresas europeas y sus valores de cotización más bajos que nunca.

Esto ha modificado el régimen anterior, donde la inversión extranjera se movía en el mercado bajo una perspectiva de liberalidad plena y facilidades operacionales que sin embargo ahora se van a ver restringidas. Así, ahora mismo en España existe un modelo de semi-liberalización donde han sido introducidos mecanismos de autorización de las inversiones fruto del RDL 8/2020.

En este mismo sentido, la Comisión Europea ha lanzado una Comunicación en relación a estas inversiones extranjeras directas, de cara a marcar la pauta que se debe seguir en los distintos parqués para que los perjuicios individualizados de cada uno de ellos no afecten a la capacidad de la UE en su conjunto. Esto se ha hecho con un especial énfasis proteccionista en las industrias estratégicas de los países miembros, que son donde más podría afectar un traslado de la inversión hacia entes extranjeros.

Destaca la Comisión Europea que “los riesgos para las capacidades estratégicas más amplias de la UE pueden verse exacerbados por la volatilidad o la infravaloración de los mercados de valores europeos. Los activos estratégicos son cruciales para la seguridad de Europa y forman parte de la columna vertebral de su economía y, por consiguiente, de su capacidad para recuperarse rápidamente”.

Esto a priori chocaría con el artículo 63 del TFUE que rige imponiendo la libre circulación de capitales en el mercado interior de la UE y con terceros países, por lo que las restricciones deben ser adecuadas, proporcionadas y justificadas a que las políticas públicas orientadas a la superación de esta crisis sean alcanzables. Esto está asentado en la doctrina del TJUE, cosa que aprovecha la Comisión para recordad que el mismo tribunal ha reconocido en multitud de ocasiones que la salud pública, la protección de los consumidores, la preservación del equilibrio financiero del sistema de seguridad social y la consecución de objetivos de política social son otras tantas razones imperiosas de interés general que podrían ser pertinentes en situaciones de emergencia.

Ante este escenario de incertidumbre inversora, en LABE podemos asesorarte para gestionar la mejor estrategia fiscal destinada a invertir con seguridad y poder planificar así que opciones de mercado existen en la actualidad para operar en los mercados bursátiles europeos.

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