Reacciones fiscales ante la crisis económica provocada por el coronavirus

Brenda de León

Asesora Jurídica

No es nada nuevo decir que la pandemia de la COVID-19 dará lugar, si no lo ha hecho ya, a una profunda crisis económica que afectará prácticamente a la totalidad de la población mundial.

Ante esta situación, los distintos gobiernos deberán adoptar las medidas adecuadas para hacer frente a la recesión que se avecina, o, que al menos, se evite recaer en un escenario igual o peor al vivido durante la crisis del 2008.

Así, con el fin de impulsar el crecimiento económico, algunos países han optado por la implantación de políticas fiscales expansivas. Son los casos de Francia, Estados Unidos o Reino Unido, que, con el fin de evitar el hundimiento de la economía, han implantado medidas como, entre otras, en el diferimiento del pago de los impuestos y las cotizaciones sociales; el otorgamiento de créditos fiscales por cada trabajador que tenga la empresa; o el aplazamiento de las deudas tributarias, respectivamente.

En lo que a nuestro país se refiere, el Gobierno ya ha anunciado que habrá una importante reforma fiscal que afectará principalmente a los tramos más altos del IRPF, así como a las grandes empresas a la hora de tributar en el Impuesto sobre Sociedades.

Lo que el Ejecutivo plantea en estos casos es una subida generalizada de los impuestos, lo que ha generado un debate entre los expertos. Mientras que unos se muestran contrarios a realizar cualquier tipo de cambio en el momento en que nos encontramos, otros indican que estamos en el escenario adecuado para proceder a una reforma fiscal.

Los primeros indican que, dada la coyuntura actual, aprobar una nueva normativa fiscal solo generaría incertidumbre entre las empresas. Si bien están de acuerdo en que la regulación actual requiere de cambios, no procede hacer lo oportuno hasta que no se produzca cierta estabilización de la economía. En cambio, lo que plantean para el momento en que nos encontramos es la generación de riqueza, crecimiento y empleos. Ya habrá tiempo para realizar cambios fiscales cuando alcancemos una economía consolidada.

En este sentido se han manifestado expertos afirmando que estamos en un entorno que requiere medidas para salvar la economía, dejando para un futuro lo referido a la consolidación fiscal española. Así, Luis López-Tello, director corporativo de Repsol, en la misma línea, ha afirmado que “ahora no toca subir impuestos, ni siquiera es momento de hablar de ello. Es momento de dar confianza y certeza a los agentes económicos”.

Por el contrario, algunos expertos están de acuerdo en que debemos aprovechar este momento para realizar la reforma fiscal que desde hace años viene siendo necesaria. En esta línea se mueven desde la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), quienes han afirmado que dada la enorme crisis económica a la que tenemos que hacer frente, donde nos encontramos con un déficit público desbordado, resulta urgente y necesario abordar una reforma del sistema fiscal español cuanto antes.

Jorge Onrubia, investigador asociado de Fedea, ha defendido que «El nuevo sistema fiscal debería estar aprobado para cuando el crecimiento se consolide», ya que, en caso contrario, se perdería gran parte de la recaudación, añade.

Norma de mínimos

En lo que sí están de acuerdo la mayoría de ellos es que desde la Unión Europea y otros organismos internacionales se deben promulgar unas directrices de base, una norma de mínimos a partir de la cual los Estados Miembros puedan adoptar medidas que permitan el reflote de la economía. Solo así se garantizaría cierta seguridad jurídica entre las empresas que conforman el tejido empresarial de la Comunidad.

En este sentido, Ángel Martín, director corporativo de impuestos de Grupo Telefónica, ha señalado que El establecimiento de un marco común en materia de fiscalidad directa por parte de la UE facilitaría la competitividad de las empresas, incentivaría la competencia e incrementaría la seguridad jurídica”.

En definitiva, lo que promulgan desde las grandes empresas es que se dote de cierta seguridad jurídica para poder afrontar el panorama al que nos enfrentamos. Solo así se podrá salir a flote del gran agujero económico en el que nos ha dejado el ya conocido por todos coronavirus.

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