Las claves de la mochila austríaca

La denominada “mochila austríaca” se trata de una hucha a la que el empresario deriva una cantidad del salario del trabajador. De esta forma, se acumulan unos fondos que, en caso de despido improcedente, movilidad geográfica o jubilación, el trabajador puede disponer de ellos. Se trata de un modelo en el que el trabajador podría tomar la decisión de jubilarse anticipadamente y si lo hiciese, podría complementar a la pensión.


Austria puso en marcha esta disposición en el año 2003 y fue fruto de un pacto social. Este sistema se reguló en la Ley relativa al régimen de previsión de los trabajadores por cuenta ajena y propia. En Austria no existían las indemnizaciones por despido.


El sistema de indemnizaciones por despido se podría comparar con una especie de seguro privado o una cuenta individual de ahorro para los trabajadores, denominada Mitarbeittervorsorgekassen, MVK.


De esta manera, el empresario no tiene que hacer un desembolso a la hora de despedir a alguien, pero sí tiene la obligación de aportar por cada trabajador que tenga en la empresa un 1,35% de su salario bruto a partir del segundo mes de la fecha de inicio de la relación laboral. Este porcentaje equivale a cinco o seis días de salario por cada año trabajado en la empresa.


Esta cantidad de dinero se abona a una caja de prevención laboral o fondo de previsión de los trabajadores. Adopta un carácter privado y externo a los empresarios. Además precisan de una autorización pública para hacer cualquier movimiento y siempre estarán supervisadas por las autoridades del mercado financiero.


Para elegir una entidad gestora se tienen que poner de acuerdo las partes, es decir, el empresario y la representación de los trabajadores. Si no hubiese representantes de los trabajadores, entonces sí lo elegiría el empresario. Los fondos tienen que asegurar al trabajador en proporción al importe de las cuotas ingresadas por los empresarios.


Se puede operar con los fondos, estos pueden ser invertidos para mejorar la rentabilidad. Si se produjese un cambio voluntario o involuntario de empresa, el empleado podría optar por mantenerse en el mismo MVK o podría cambiar al de la nueva empresa.


A la caja solo se accede cuando un empleado se encuentra en una situación de despido y en cualquier caso, al llegar a la edad de jubilación como una especie de complemento a la pensión de jubilación.

Si se produce un despido empresarial, el empleado podrá escoger entre tres opciones:

  • Exigir el reintegro de lo ingresado si han transcurrido al menos 3 años desde que se iniciaron las aportaciones o tres años desde el último reintegro.
  • Mantener el fondo en el mismo MKV
  • Llevárselo a otro MKV

El capital que se acumula acompaña a la vida laboral del trabajador y está gestionado por firmas privadas para rentabilizarlo. El trabajador puede consultar en cualquier momento con cuánto dinero cuenta en su fondo.

El Gobierno se plantea implantar en España en 2020 un fondo de capitalización al modo de la “mochila austríaca”, pero eso sí, orientado en su mayoría más a la jubilación que al despido. Una medida que estaría enfocada a sectores con gran mayor capacidad económica, como es el caso de la banca.

Implantar este modelo no es una tarea fácil y necesita un debate a largo plazo. Esto se debe a que este sistema requiere de aportaciones empresariales, más allá de las cotizaciones que se pagan a la Seguridad social.

La reforma pretendida se recoge en su Disposición final décima:

“Disposición final décima. Regulación del Sistema de Cuentas Personales de la Seguridad Social. En el plazo máximo de un año desde la entrada en vigor de esta Ley, el Gobierno deberá aprobar un Proyecto de Ley por el que se regule el Sistema de Cuentas Personales de la Seguridad Social. Esta regulación deberá atender, entre otros, a los siguientes extremos:

a) La creación de un Sistema de Cuentas Personales de la Seguridad Social, que se mantendrán durante toda su vida laboral. A estos efectos, a cada trabajador le será asignada una cuenta personal con motivo del alta inicial en cualquiera de los Regímenes de la Seguridad Social, referenciada al número de afiliación de la Seguridad Social asignado al trabajador.

b) Estas cuentas individuales recogerán las aportaciones realizadas por las empresas a favor de los trabajadores durante todas sus relaciones laborales, así como las aportaciones voluntarias realizadas por los propios trabajadores. A tal fin, la nueva regulación establecerá incentivos que fomenten estas aportaciones adicionales voluntarias.

c) Los trabajadores podrán ejercer los derechos acumulados en su cuenta personal en los supuestos de extinción de la relación laboral, incluida la voluntaria a instancia del trabajador, de declaración de incapacidad absoluta permanente o de acceso a la jubilación, en los términos que se determinen en cada caso. En caso de fallecimiento, los derechos acumulados podrán ser transferidos a los herederos legales del trabajador.

d) Las aportaciones realizadas a favor del trabajador en su cuenta personal durante la vigencia de la relación laboral serán descontadas por el empresario de la cuantía de la indemnización que hubiese de abonar en caso de despido del trabajador.”

En España muchas veces se evita hacer contratos indefinidos por los desembolsos que conllevan las indemnizaciones, por eso, el modelo de “la mochila austríaca” podría ayudar a que aumentara el número de contrataciones ya que se eliminan los altos costes de indemnización por despido, y por consiguiente se lograría una mayor estabilidad.

El empresario no estaría limitado a la hora de contratar y el trabajador tendría mucha más flexibilidad a la hora de escoger trabajo. Se apostaría por la productividad y en una mayor remuneración.

La idea que se está planteando el Gobierno en España es implantar por tanto, una combinación entre este sistema de capitalización con el sistema tradicional de indemnizaciones actual.

Es un sistema, que aparentemente, parece que puede romper con la dualidad entre el contrato fijo y el temporal aunándose estos es uno. Es una vía que ayuda a las pequeñas empresas a sostenerse ya que desaparece el miedo a quedarse sin dinero por tener que despedir a alguien. Se extingue el criterio de despedir a los trabajadores que menos tiempo lleven en la empresa porque ocasionan un gasto menor. También se ensalza la movilidad voluntaria de cada trabajador, que lleva su propia indemnización a la próxima empresa sin perderla.

Si abordamos el tema del despido, es un arma de doble filo, puesto que también se podría dar el caso contrario al explicado anteriormente. Es decir, se podría producir un abuso a través del fomento de despidos sin razón aparente ya que no ocasiona un coste para las empresas. Además se podría generar conductas que lleven a fijar sueldos bajos al inicio de una relación laboral y más altos a medida que pase el tiempo para aumentar la productividad del trabajador.

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