Relaciones laborales en los eSports

Lionel Messi,  Tiger Woods o Rafael Nadal coinciden en ocupar con frecuencia las portadas de los principales diarios deportivos en todo el mundo. Pocos son, sin embargo, los que siquiera conocen los nombres de Faker, Shroud o xPeke y, sin embargo, todos ellos pertenecen a una disciplina “deportiva” que se encuentra hoy en pleno auge: los ESports.

Los ESports, o deportes electrónicos, son el conjunto de competiciones de videojuegos, industria que ha ganado gran popularidad en los últimos años. Industria, asimismo, que por su novedoso carácter nos plantea algunas dudas en torno al status laboral de sus jugadores y la relación contractual que éstos mantienen con los clubes a los que representan.

Y es que la primera pregunta que se nos plantea es la siguiente: ¿Es laboral la relación que mantienen los jugadores con sus clubes?

Para responder a esta cuestión, debemos estudiar si se cumplen las notas de laboralidad que prevé el artículo 1 del Estatuto de los Trabajadores: dependencia, ajenidad, voluntariedad y retribución.

La dependencia se manifiesta en la relación contractual jugador-club desde el momento en que el primero se encuentra sujeto al control y dirección del segundo. Así se da si el club organiza los entrenamientos, determina los horarios y concede las vacaciones a sus jugadores.

La ajenidad, por su parte, se materializa cuando es  el club el que provee al jugador de los softwares, ordenadores, videojuegos y demás herramientas necesarias para poder entrenar y competir. Más aún, en el supuesto de que el club garantice una retribución fija al jugador, independiente de los resultados, el jugador es ajeno también al riesgo de la propia actividad.

En cuanto  a la voluntariedad y retribución de los “gamers”, ambas notas se cumplen cuando el jugador presta sus servicios de forma voluntaria y, a cambio, recibe una remuneración.

Siempre que se cumplan estas notas, la relación contractual entre el club y el jugador habrá de calificarse de carácter laboral. El jugador ha de gozar de todos los derechos y garantías laborales que la ley prevé en materia de relaciones laborales y Seguridad Social.

En concreto, nos encontraremos ante una relación laboral común, puesto que, a pesar de sus muchas similitudes, la legislación española no asimila a los “gamers” la regulación especial de los jugadores profesionales.

Mientras no se desarrolle una normativa específica para este sector, deberemos seguir aplicando la ya existente con carácter general. Y es que mucho queda aún  por regular en un sector que, con total seguridad, ha llegado para quedarse.

 

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