Todas las claves sobre los ERTEs, la herramienta más utilizada por las empresas

No sorprendemos a nadie cuando decimos que el aumento sin control de personas infectadas con coronavirus está produciendo un frenazo de la economía nacional. Y esto, como no podía ser de otra manera, ya está teniendo sus consecuencias directas en las empresas y en los trabajadores. Cancelaciones, suspensión de pedidos, aplazamientos, cierre de locales y demás acciones derivadas de la pandemia del COVID19 están suponiendo ya un duro golpe contra algunos sectores muy importantes en nuestra economía: hostelería, sector turístico, eventos, congresos… Todos están sufriendo terribles daños económicos y muchos ya están empezando a tramitar Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTEs). A continuación, te damos algunas claves sobre ellos y respondemos varias preguntas que miles de empresas y trabajadores se están haciendo en estos momentos.

¿Qué es un ERTE y cuál es la diferencia con un ERE?

Un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) es una suspensión de los contratos de carácter temporal, aunque también se puede traducir en una reducción de la jornada y está regulado en el artículo 47 del Estatuto de los Trabajadores. Mientras que el Expediente de Regulación de Empleo está definido en el artículo 51 del Estatuto de los Trabajadores como “despido colectivo”. Tanto uno como otro son procedimientos complejos, controlados por la Inspección del Trabajo, por lo que se requiere de asesoramiento legal personalizado para planificarlos y ejecutarlos. En definitiva, la principal diferencia es que los ERTEs son suspensivos por su carácter temporal, mientras que los EREs son extintivos y definitivos.

¿Qué tipos de ERTE hay?

Existen tres tipos de procedimientos tanto si se trata de ERTE como de ERE, según el Real Decreto 1483/2012 de 29 de octubre:

  • De despido colectivo
  • De suspensión de contrato
  • De reducción de jornada

¿Qué impacto económico tiene un ERTE en la empresa?

En caso de realizar un ERTE, el empleador no tendrá que abonar indemnizaciones. Lo que sí está obligado a hacer es a reincorporar a los trabajadores afectados por el mismo cuando se termine el periodo de tiempo estipulad. Además, deberá seguir pagando el 100% de las cotizaciones a la Seguridad Social respecto de la cuota empresarial.

¿A partir de cuántos trabajadores puede una empresa realizar un ERTE?

Debe incoarse cuando los trabajadores afectados superen los umbrales que establece la ley: 10 trabajadores en las empresas de menos de 100 empleados; el 10% del total en aquellas que tengan entre 100 y 300; Y 30 trabajadores en las que tengan más de 300 trabajadores.

Aclaremos que estos escenarios no tienen por qué conllevar el cese total de la actividad.

¿Cuáles son las causas de un ERTE?

Pueden ser varias y muy diversas: causas técnicas, como son los cambios en los métodos de producción; organizativas, cuando se producen como consecuencia de cambios en métodos de trabajo; y productivas, cuando varía la demanda de determinados productos.

En los ERTEs iniciados a consecuencia de la pandemia del coronavirus se da una circunstancia diferente a las anteriores: la fuerza mayor por el contagio masivo. En estos casos, no es necesario un período de consulta de 15 días, pero la existencia de esta fuerza mayor deberá ser constatada por la autoridad laboral.

¿Cuánto puede durar un ERTE provocado por la crisis del coronavirus?

Lo primero que debemos saber es que no existe un plazo mínimo. En este caso, debido a la situación que se está viviendo en toda España por la expansión del coronavirus, no se sabe cómo sucederán los acontecimientos. Por eso, lo más razonable parece ser que el periodo será de más de 15 días marcados por el Estado de Alarma, para que así el empleador tenga más margen si la situación se prolonga en el tiempo. Eso sí, si esto se resolviese antes de esos 15 días, el empresario puede pedir a sus trabajadores que se reincorporen antes del plazo marcado por el ERTE.

¿En qué situación se quedan los trabajadores que se han visto afectados por un ERTE?

Los empleados que sufran un ERTE en su empresa deben ser readmitidos en cuanto termine el plazo temporal marcado. Pero al ser suspensivo y no extintivo, no recibirán ningún tipo de indemnización.

Pueden solicitar la prestación por desempleo tanto si se trata de una suspensión como de una reducción de la jornada. Los trabajadores tendrán acceso a las prestaciones si han cotizado más de 360 días o cuando sus rentas no superen el 75% del SMI (Salario Mínimo Interprofesional).

También te puede interesar:

LABE Newsletter

Nuestra newsletter, redactada por los profesionales de LABE Abogados, te mantendrá al día sobre la actualidad jurídica de España e internacional.

Si quieres empezar a recibir nuestras alertas completa el siguiente formulario.

DATOS DE CONTACTO