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Los fundamentos jurídicos principales reguladores de esta materia y de debida consideración en el presente artículo son los artículos 96.2 y 348 del Código Civil (CC, de ahora en adelante) y el artículo 33 de nuestra Constitución Española. Asimismo, es imprescindible atender a la doctrina jurisprudencial desarrollada y relativa a la atribución del domicilio familiar, formado por los cónyuges y sus descendientes.

¿Qué sucede en los casos en los cuales los cónyuges deciden divorciarse y se dictamina la custodia compartida de los descendientes en común?

El caso que se analiza en el presente plantea la hipótesis de que la vivienda familiar no pertenezca a ambos cónyuges, sino que la propiedad la ostente solo uno de ellos, teniendo esa vivienda, por tanto, carácter privativo. La vivienda familiar, sería, por tanto, propiedad en exclusiva de uno solo de los cónyuges y progenitores.
En situaciones de esta índole, la jurisprudencia ha sido determinante, concluyendo que no existe posibilidad, por no ser lícito, de atribuir indefinidamente el uso o utilización del domicilio familiar al cónyuge no titular de la vivienda.

Si dicha atribución al cónyuge no propietario no puede ser indefinida, ¿qué plazo tiene el progenitor no titular de la vivienda para permanecer en ella y usarla?

El plazo se determinaría por resolución y fluctuaría entre uno y tres años, en función de la valoración y evaluación de las circunstancias de cada caso específico. También, en algunos supuestos, se ha atribuido el uso del domicilio familiar por anualidades alternas (un año un progenitor, el siguiente año el otro progenitor, y así sucesivamente). Asimismo, ese límite temporal de atribución del uso de la vivienda familiar a veces se ha concedido sólo hasta la fecha de liquidación de la sociedad de gananciales, en caso de que la haya. En conclusión, ese período de ese uso temporal puede variar en función del juicio de circunstancias que se realice.

¿Cuáles son los factores que se tienen en consideración para que se dé dicha atribución del uso de la vivienda al progenitor no titular?

Que la custodia de los descendientes en común sea compartida, interesando en este punto el interés del menor, que prima sobre el resto y se considera como el más necesitado de protección. A estos efectos, el interés del menor en estas circunstancias lo constituye la posibilidad de compaginar los períodos de estancia con sus ambos progenitores.
Asimismo, el segundo factor a valorar es la determinación de quién ostenta título de propiedad sobre el inmueble o domicilio familiar (si es privativa de uno de los cónyuges, si pertenece a ambos, o si el propietario es un tercero).
La jurisprudencia ha dictaminado que la atribución del uso de la vivienda correspondería al progenitor que, por razones objetivas se vea más dificultado o tenga más obstáculos para acceder a una vivienda (por no tener un inmueble en propiedad; no disponer del uso de otra vivienda; percibir menores ingresos que el otro progenitor o no percibir ingreso alguno, etc.). Es de necesaria consideración, en este punto, examinar si hay paridad o equivalencia económica entre ambos progenitores, las circunstancias personales, económicas, laborales o de salud de cada uno de ellos. También se tiene en cuenta el posible reconocimiento o no de una pensión compensatoria de un progenitor a otro para determinar la atribución del uso del domicilio familiar, teniendo en cuenta que ese reconocimiento ya supone un beneficio, todo ello en aras de conceder un trato imparcial, equitativo y equilibrado a ambas partes.
Lo que se prevé atribuyendo el uso de la vivienda propiedad del otro progenitor es que pueda efectuarse con la menor complicación posible la efectiva convivencia del progenitor más vulnerable con los descendientes en los períodos de tiempo en los cuales le corresponda tenerlos a su cargo y disfrutar de su acompañamiento. Sin embargo, como se ha apuntado con anterioridad, la asignación de uso del domicilio familiar debe siempre estar limitada en el tiempo, no pudiendo atribuirse ese uso de manera indefinida.
El objeto perseguido por la doctrina es facilitar la transición y el paso a la nueva situación: la custodia compartida de los descendientes.

 

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