La Banca post-Covid 19

Debido a la pandemia mundial que actualmente estamos sufriendo, no han sido pocos los sectores que han sufrido de una forma u otra las consecuencias. Pese a los esfuerzos del actual gobierno español de paliar las consecuencias económicas otorgando ayudas sociales, los efectos empiezan a ser tangibles, entre ellos el aumento de la lista de morosos hecho que no deja indiferente al sector bancario.

Si bien es cierto que después de la última gran crisis financiera de 2008, la banca española estaba ya preparada para una nueva batalla económica, la pandemia nos ha pillado por sorpresa a todos. A pesar de ello, con el presente artículo queremos arrojar un poco de luz dentro de toda la negatividad de pandemia, y es que esta no solo ha conllevado aspectos negativos, puesto que, aunque pocos, también nos ha brindado efectos positivos al panorama actual.

En primer lugar, a lo largo de este último año hemos podido observar las fusiones de varias entidades bancarias, ajustando el panorama financiero a 3 grandes gigantes compuestos por, CaixaBank con Bankia; Sabadell con BBVA, y finalmente el Banco Santander. Sin embargo, estas entidades no han sido las únicas en fusionarse, ya que otros bancos medianos como Unicaja y Liderbank también están negociando una fusión.

La gran pregunta es, ¿Qué beneficios obtiene el consumidor medio de estas operaciones societarias? El atractivo de estas fusiones es la solvencia que pueden proporcionar a sus clientes, puesto que no son los mismos los recursos económicos de una gran entidad, que, de dos grandes entidades fusionadas, los recursos se multiplican por dos. Ello brinda una seguridad impensable en la crisis de 2008. Da la sensación de que la banca aprendió de la gran crisis económica, donde muchas entidades se encontraron sin liquidez y otras tuvieron que ser salvadas por el gobierno español.

Se tendría así cubierto un resquicio esencial, y que diferenciaría sustancialmente esta situación de la vivida hace 13 años, y es que en la actualidad serían los bancos los que podrían prestarle ayuda al estado en el caso en el que este se quedase sin solvencia suficiente para afrontar todas las ayudas sociales que están prestando.

El segundo aspecto positivo que ha traído consigo la pandemia es la utilización de formas de trabajo mucho menos costosas y más productivas, el famoso y conocido “Teleworking” o teletrabajo.

No han sido pocas las sociedades que han optado en los últimos tiempos por el teletrabajo para proseguir con su actividad profesional, y en este aspecto el sector financiero no se ha quedado atrás. Ya se venia desde hacia tiempo implementando este método de trabajo, pero de una forma ralentizada y progresiva. Sin embargo, dada la urgencia de la pandemia, esta nueva forma ha cobrado vital importancia y ha tenido que ser impuesta a marchas forzadas.

Como ya se ha referenciado por numerosos medios de comunicación “el teletrabajo viene para quedarse”. Y es que esta nueva forma de realizar la actividad social no solo es adorada por los trabajadores, que pueden compaginar más fácilmente la vida laboral y familiar, sino que reduce considerablemente los costes de producción y mantenimiento. Esto le ha ofrecido la oportunidad al sector financiero de continuar con su actividad profesional reduciendo gastos, sin tener que recurrir a despidos masivos o ERTES.

Finalmente, otro aspecto positivo reseñable ha sido el auge en las aplicaciones informáticas, cierto es que estas ya estaban implementadas en la era pre-COVID, pero ni de lejos cobraban la importancia que tienen en la actualidad. Desde marzo de 2020 el porcentaje de población que ha empezado a utilizar las “apps bancarias” ha aumentado un 110% por ciento. Ello, debido a que el COVID ha ocasionado que la población rechace la utilización del dinero en metálico en aras de ahorrarse tocar monedas y billetes que están en constante circulación en el mercado. Así, la población de entre 45-65 años que antes no se molestaba en utilizar tarjetas o aplicaciones móviles, se ha visto obligada con la pandemia a ponerse al día en las nuevas tecnologías y utilizar estas aplicaciones con el fin de higienizarlo todo.

Destacamos de estas “Apps” su facilidad de pago, la necesidad de no tener que utilizar dinero en metálico, la seguridad de poder prescindir de la cartera si lo deseas, e incluso si te roban el móvil desde la aplicación es fácilmente posible congelar la cuenta. Para los consumidores todos son ventajas, sin embargo, la banca, aunque ahorra en transacciones también le ocasiona nuevos problemas, viéndose obligada a reforzar la seguridad cibernética, convertirse en el foco de los “ladrones de guante blanco”.

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