Llegó el Brexit ¿Y ahora qué?

El Reino Unido abandonó la Unión Europea el pasado 31 de enero y dejó de ser un Estado miembro de la Unión Europea tras meses de negociaciones para llegar a un acuerdo sobre las condiciones de la retirada y mantener la seguridad jurídica una vez que el Derecho de la UE deje de aplicarse al Reino Unido. Pero, ahora que ha culminado el Brexit ¿Qué pasa con los ciudadanos británicos y europeos que viven y trabajan fuera de su país natal y que se ven afectados?

Desde el primer día de febrero nos encontramos en un período de transición que durará hasta al menos el 31 de diciembre de 2020. Hasta entonces, la situación permanecerá sin cambios para ciudadanos, empresas, inversores, estudiantes e investigadores, tanto en el territorio de la Unión Europea como en el Reino Unido. El Derecho de la UE seguirá aplicándose en el Reino Unido hasta el final de dicho período.

El Acuerdo de Retirada ampara el derecho a residir y trabajar de alrededor de tres millones de ciudadanos europeos en el Reino Unido, y más de un millón de ciudadanos británicos en los países miembros de la Unión Europea. Proteger el derecho a la libre circulación de todos ciudadanos y sus familias ha sido siempre un principio básico durante el transcurso de las negociaciones. Tal y como ha informado la Comisión Europea en un comunicado “el Acuerdo de Retirada protege también a los miembros de la familia (…) que todavía no residan en el mismo Estado de acogida que el ciudadano de la Unión o el nacional británico en cuestión, de modo que puedan reunirse con ellos en el futuro”.

En cuanto a la seguridad social, el Acuerdo de Retirada protege a todos los ciudadanos de la UE que, al final del período transitorio, se encuentren en una situación que implique tanto al Reino Unido como a un Estado miembro. Los ciudadanos de la Unión Europea y los británicos, así como sus familiares, podrán seguir viviendo, trabajando y estudiando tal y como lo hacen actualmente. Es decir, las condiciones esenciales de la residencia son y seguirán siendo las mismas. Tanto los ciudadanos europeos como los británicos durante el periodo de transición tendrán los mismos derechos y obligaciones en el país de acogida que antes de cerrarse la salida de Reino Unido de la UE. Aunque también hay que tener en cuenta que estas personas dejarán de poder beneficiarse de las condiciones del Acuerdo de Retirada si se ausentan de su país de acogida durante más de cinco años.

En lo relativo a los derechos de los trabajadores por cuenta propia y ajena, aquellos que estén amparados por el Acuerdo tendrán derecho a acceder a un empleo o a ejercer una actividad económica como trabajadores autónomos. Tal y como explica la Comisión Europea “conservarán el derecho a emprender y a ejercer una actividad económica conforme a las normas que se apliquen a los nacionales del país de acogida; el derecho a recibir asistencia para obtener un empleo en las mismas condiciones que los nacionales del país de acogida; el derecho a la igualdad de trato en lo relativo a las condiciones laborales y de empleo; el derecho a las prestaciones sociales y las ventajas tributarias; el derecho a beneficiarse de convenios colectivos, y el derecho a que sus hijos accedan a la educación”.

El Reino Unido ha mostrado su intención de aplicar un sistema de registro obligatorio a los beneficiarios del Acuerdo de Retirada. Al mismo tiempo, algunos países de la UE han indicado que también aplicarán un sistema de registro.

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