Drones y Privacidad de Datos

El uso de los drones es cada vez más común, tanto con fines comerciales como recreativos. Pero a la hora de utilizar estos dispositivos, hay que tener en cuenta, a parte de su normativa específica (Real Decreto 1036/2017, de 15 de diciembre por el que se regula la utilización civil de las aeronaves pilotadas por control remoto,), la normativa de protección de datos.

Últimamente, con el avance del uso de las nuevas tecnologías, el Internet de las cosas y, en fin, la era del Big Data, la privacidad de los datos personales ha cobrado especial relevancia. Hemos llegado al punto en que la comodidad brindada por la tecnología choca constantemente con nuestra privacidad.

Se pueden dar innumerables usos a los drones y cada vez van a ser más frecuentes. Incluso se ha previsto el uso de los drones para efectuar las entregas de pedidos realizados vía online. Hoy por hoy es cada vez más común que un dron se utilice para videovigilar una propiedad o, por ejemplo, realizar reportajes con imágenes desde el aire. En ambos casos, hay que tener en cuenta la aplicación del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD).

En el primer caso, aunque se trate de un uso privado, hay que cumplir una serie de obligaciones. Así, este caso se asimila a una cámara de videovigilancia y, por tanto, hay que informar de esta circunstancia, cumpliendo el deber de información previsto en el artículo 13 del RGPD. Asimismo, corresponde en este caso la realización de un registro de actividades de tratamiento o la adopción de medidas de seguridad en función del análisis de riesgo realizado. Ello habrá de hacerse mediante carteles informativos en los accesos a las zonas videovigiladas en los cuales hay que informar del responsable del tratamiento y de la forma en la que los afectados puedan ejercer sus derechos.

También es cada vez más frecuente el uso de drones para realizar reportajes. Estas actividades normalmente suelen ser publicadas en páginas web. Así, podemos ver cómo son las instalaciones de un hotel (en el spa o en la piscina), una fiesta al aire libre, etc. Para su publicación el responsable del tratamiento tiene que tener el consentimiento expreso de las personas afectadas. Como es un trámite complicado, también se pueden optar por otras vías como añadir máscaras o pixelar los rostros de las personas afectadas de tal modo que no sean identificables.

Estos son ejemplos de la multitud de usos que se le pueden dar a estas nuevas herramientas tecnológicas. En los próximos años veremos cómo aumentan, junto con las correspondientes soluciones legales que llevarán aparejadas.

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