La importancia del compliance en el ámbito de los secretos empresariales

Hasta el 13 de mayo de 2019 no existía en nuestro país ningún cuerpo normativo que tratara de manera particular o destacara la importancia de la protección de los secretos empresariales. La Ley 1/2019 de 20 de febrero, de secretos empresariales ha abarcado ese vacío. Esta nueva regulación ha devenido especialmente relevante para las empresas, que pueden ser penalmente responsables por la violación de secretos empresariales. Además de las repercusiones pecuniarias que podría tener dicha atribución de responsabilidad, las empresas se enfrentan a un riesgo reputacional que puede causar estragos en la actividad de la sociedad.

La Ley considera como secreto empresarial cualquier información o conocimiento, incluido el tecnológico, científico, industrial, comercial, organizativo o financiero, que sea secreto, que tenga un valor empresarial, real o potencial, y, finalmente, que haya sido objeto de medidas razonables por parte de su titular para mantenerlo en secreto.

Es precisamente en relación a esta última característica donde cobra importancia la realización de labores compliance por parte de la empresa. Aparte de garantizar el mantenimiento de los secretos empresariales, la empresa debe adoptar las medidas oportunas para avalar la prevención y la detección de posibles delitos relacionados y debe, además, ser capaz de demostrar y probar la efectiva adopción de tales medidas. De este modo, con un sistema sofisticado de compliance, las empresas podrían conseguir atenuar o incluso extinguir las posibles repercusiones penales y civiles, evitando, a su vez, los daños que sufriría su imagen en el mercado.

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