¿Qué son los coronabonos que debate la Unión Europea?

La Unión Europea está en riesgo. Su integración y solidaridad está estos días en tela de juicio después de que hayan surgido discrepancias entre varios de los países miembros. Y es que, después de superar la crisis económica de 2008, con la pandemia de coronavirus se reabre de nuevo el debate sobre la conveniencia de adoptar los eurobonos.

El planteamiento inicial es utilizar los eurobonos para la captación de unos recursos que permitan afrontar la epidemia –por eso el nombre de coronabonos – y que estos sirvan de fuente de financiación conjunta para el total de los países de la zona euro.

España (con el Gobierno e importantes instituciones como el Banco de España a la cabeza), junto con Francia, Italia, Irlanda, Luxemburgo, Bélgica, Portugal, Grecia y Eslovenia, ya han instado al presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, a adoptar los coronabonos ante la gravedad de la situación sanitaria que se está viviendo. Claro que existe otra cara de la moneda, la que representan países como Holanda  Alemania, quienes ya se han posicionado en contra de los coronabonos.

Por ahora, las noticias para España son buenas porque el Eurogrupo se ha mostrado favorable a estudiar cómo los Estados pueden acceder a fondos del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) durante la pandemia. Eso esperan también los empresarios, quienes reconocían que las medidas para hacer frente a la crisis financiera que se les viene encima, necesitarán ir acompañadas por un apoyo económico complejo.

¿Qué aportarían los coronabonos a nuestra economía?

Actualmente, a pesar de tener una moneda única (el €uro), los distintos países que integran la zona euro se financian individualmente. ¿Qué provoca esto? Pues que cada uno obtenga recursos con un coste diferente, lo cual genera grandes diferencias entre países, que se miden con la famosa prima de riesgo (la diferencia de intereses entre el bono alemán y el del resto de países de la zona euro). Y es que, aunque llevábamos años sin escuchar hablar de la prima de riesgo, la crisis del coronavirus ha vuelto a dispararlas tanto en España como en Italia, provocando que financiar la alerta sanitaria sea más caro para ambos países. Si el Consejo Europeo adopta la emisión de los coronabonos, ese coste se repartiría puesto que el garante de la deuda sería toda la zona euro. En teoría, estas emisiones equilibrarían el riesgo entre países de la zona euro: mientras que Alemania lo aumentaría, España o Italia verían como éste se relajaría. He aquí el problema: Alemania no contempla la posibilidad de tener que asumir un sobrecoste.

¿Cuáles son los argumentos de los detractores de emitir coronabonos?

Alemania siempre ha defendido que los coronabonos (antes eurobonos) desincentivan a los Estados con más propensión al gasto (como España, Italia o Grecia) a alejarse de los objetivos de déficit que cada año se marcan desde Bruselas. Ahora, el gobierno de Angela Merkel acaba de anunciar su pretensión de objetivo de déficit cero y ha decidido elevar su endeudamiento emitiendo sus propios bonos para financiar la crisis provocada por el coronavirus. Claro que Alemania tiene una deuda del 60% del PIB, muy inferior al 90% o 130% que tienen países como España o Italia.

Así, ante este panorama, la no existencia de una herramienta común que equipare la deuda de los diferentes Estados en esta crisis, las diferencias entre países se mantendrán y será el Banco Central Europeo el que corrija los castigos en la prima de riesgo correspondiente.

¿De qué lado se posiciona la Unión Europea?

En el año 2017, la Unión Europea ya lanzó un mensaje claro ante situaciones de crisis financiera como la que se presenta: habría que crear un Tesoro, un Presupuesto común y eurobonos. Ahora, en 2020, este proyecto sigue en standby, como tantos otros propuestos desde Bruselas.

Las consecuencias negativas para algunas economías de la unión monetaria se ha venido relacionando con el auge de determinados populismos y la extrema derecha en diferentes países europeos, que incluso han llegado a plantear la posibilidad de abandonar el euro.

La encrucijada de la Unión Europea ahora es: ¿Actuar o dejar que estos movimientos cobren más fuerza? No compartir el coste común de esta crisis provocada por el coronavirus podría acelerar estos sentimientos, sobre todo, si se interpreta que la Unión no ha estado a la altura de las circunstancias para salvaguardar los intereses comunes durante la pandemia.

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