¿Cómo puedo establecer mi empresa extranjera en España?

Cada vez más empresas ubicadas en el extranjero optan por implementarse en España. En este artículo trataré de explicar de manera breve y sencilla las opciones de las que dispone una persona jurídica para instalarse en territorio español.

Oficina de representación: La oficina de representación es un establecimiento fijo de negocios constituido por una empresa no residente, con el objetivo de desarrollar una actividad de publicidad, promoción, suministro de información­ o realizar investigaciones científicas, de carácter auxiliar o preparatorio. Una oficina de representación podrá llevar a cabo todo aquello que no sea la ejecución directa (parcial o total) de su actividad.

La empresa matriz es responsable de las deudas contraídas por la oficina de representación en su totalidad. En cuanto a las obligaciones fiscales, ésta será sujeto pasivo y, por tanto, obligado a presentar Impuesto sobre la Renta de No Residentes.

Establecimiento permanente: Un establecimiento permanente, en adelante EP, es aquel lugar físico desde el que una empresa extranjera lleva a cabo sus actividades económicas en España. Éste únicamente podrá desarrollar las mismas actividades que su empresa matriz y deberá nombrar a una persona física o jurídica con residencia en España para que le represente ante la Agencia Tributaria.

En palabras de la Agencia Estatal de la Administración Tributaria, “se considera que una persona física o jurídica opera mediante establecimiento permanente en territorio español cuando por cualquier título disponga, de forma continuada o habitual, de instalaciones o lugares de trabajo de cualquier índole, en los que realice toda o parte de su actividad o actúe en él por medio de un agente autorizado para contratar”.

Con la constitución del establecimiento permanente no se constituye una nueva personalidad jurídica, sino que se mantiene la extranjera, que es la que opera en España, por lo que no tiene responsabilidad autónoma separada.

Su constitución se inicia con la comunicación a la Agencia Tributaria de la apertura de dicho establecimiento. Del mismo modo, deberá comunicar el alta como centro de trabajo en la Seguridad Social.

Las obligaciones fiscales serán las mismas que tenga cualquier otra sociedad española sin requerir como requisito el depósito de cuentas.

Sucursales: Las sucursales son establecimientos secundarios de una matriz que se encuentra establecida en un territorio diferente. Las sucursales, al igual que los EP, deben contar con un representante con facultades suficientes para poder gestionar la autonomía operativa que conlleva una sucursal. Al igual que los establecimientos permanentes, no cuentan con personalidad jurídica propia, y la responsabilidad sigue siendo íntegramente de la entidad extranjera.

De la misma manera que un EP, la tributación es la misma, siendo necesario la obtención de un NIF. La principal diferencia entre un establecimiento permanente y una sucursal es que la sucursal sí requiere constitución en escritura pública, inscripción, formulación y depósito de cuentas anuales.

Filiales: A diferencia de los EP y de las sucursales, nos encontramos con las filiales que sí tienen personalidad jurídica propia además de responsabilidad propia, y por lo tanto, responden ante sus propios acreedores. Gozan de verdadera autonomía jurídica, con capital, estatutos, y órganos propios, pudiendo incluso tener un objeto social distinto al de la sociedad matriz.

Las empresas filiales están sometidas al control de otra empresa a la que nombramos matriz, es decir, la filial está controlada accionarialmente por la sociedad matriz, que es quien tiene control sobre ésta. En cuanto a las obligaciones fiscales, la filial siempre tributará por el Impuesto sobre Sociedades español cuyo tipo general es el 25%.

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