¿Qué es la economía de plataformas?

Glovo, Deliveroo, Uber o Airbnb son muchas de las empresas que están presentes en nuestro día a día por el tipo de servicios que prestan, los cuales cuentan con una alta demanda. Sin embargo, a pesar de que son empresas que se dedican a prestar servicios concretos, ambas comparten el modelo económico. Este modelo es conocido principalmente como economía de plataformas, aunque recibe infinidad de nombre como sharing money, economía colaborativa, peer economy o economía del acceso. Precisamente Rachel Botsman, considerada como la referente mundial sobre el poder de colaboración e intercambio a través de las economías digitales, defiende que “la economía compartida carece de una definición compartida”.
Este concepto que establece que los moldes de producción, consumo o financiación se basan en la intermediación entre la oferta y la demanda generada en relaciones entre iguales. Por ello, la economía colaborativa permite utilizar, compartir o invertir recursos o bienes, pudiendo existir o no una contraprestación entre los usuarios involucrados en este intercambio.
Este tipo de modelos generan una serie de ventajas, inconvenientes y retos que afrontar. En lo que se refiere a las ventajas, destaca, en primer lugar, que se puede conseguir más utilizando menos recursos. Esto es un concepto importante ya que se hace un uso más efectivo de estos, lo que provoca un aumento de la efectividad y rentabilidad. En segundo lugar, destaca que los ciudadanos se desarrollan como agentes económicos a escala reducida. Esto se traduce en que los usuarios logran generar e intercambiar valor entre unos y otros de manera directa. Esta característica no solo es beneficiosa para los países con economías más desarrolladas, sino que el Banco Interamericano de Desarrollo destaca que este tipo de economía cuenta con un gran potencial para las economías emergentes, ya que favorece su desarrollo.
Sin embargo, al ser un concepto que no cuenta con una regulación clara, presenta una serie de desventajas. Uno de los puntos negativos de esta economía es la falta de regulación con la que cuenta, lo que provoca competencia desleal y desigualdad entre estas plataformas emergentes y los sectores tradicionales. Además, también destaca la desprotección que sufre el consumidor por dicha falta de regulación. Por ello, para luchar contra ello lo más apropiado sería contar con una responsabilidad legal para luchar contra ese abuso que sufre el consumidor.
Por ello, para mejorar su situación, la economía de plataformas tiene que afrontar una serie de retos. Entre los principales retos se encuentra el de proteger a los consumidores en materia de protección de sus datos personales o en la promoción de buenas prácticas. Además, esta economía tiene como materia pendiente el promover y garantizar una competencia justa como ocurre en otros muchos sectores económicos.
Desde LABE Abogados, somos conscientes de la importancia que tiene el sector digital y tecnológico para fomentar el desarrollo económico. Por ello, queremos ayudarte a que evites todos los riesgos a los que se enfrenta tu empresa en este contexto digital. En nuestro Departamento de Derecho Digital y Nuevas Tecnologías te podemos asesorar en diversas materias como es la protección de datos o el comercio electrónico. Para solicitar más información, ponte en contacto con nosotros y nuestros expertos solventarán todas tus dudas.

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