Tercera valoración de la prueba en un juicio penal a causa de unas luces navideñas

Gonzalo León

Abogado Asociado

Ha sucedido un curioso caso en la isla de Tenerife, y es que se ha juzgado ya tres veces a un individuo por los mismos hechos. Una riña entre vecinos que está teniendo un final bastante complicado y prolongado en el tiempo.

Todo comenzó cuando un vecino encendió las luces navideñas en el árbol de su jardín de la isla canaria, impidiendo a otro conciliar el sueño. El segundo, molesto, llamó a la policía local para que interrumpiese esa molesta actividad de su vecino, la cual lo instó a cumplir las normas de la buena vecindad. Esa noche, las luces se apagaron, más se volvieron a encender en la jornada siguiente. Así las cosas, el vecino incapaz de dormir desenganchó las luces del árbol, dejándolas caer sobre el suelo, con un palo y desde su propiedad.

Ante este acontecimiento, el vecino propietario de las luces denunció por un delito leve de daños al otro, instruyéndose la causa en el Juzgado de Instrucción. Como pruebas, un vídeo grabado desde una cámara de vigilancia que gravaba directamente la propiedad del enjuiciado.

El Juzgado de Instrucción, celebrada la vista oral y tras la práctica de la prueba, absuelve al acusado alegando que había agotado las vías que estaban a su disposición, habiendo hecho caso omiso la parte actora, además de que la intención del acusado no era causar daños.

Ante la resolución del Juzgado de Instrucción, el actor recurre ante la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife, Sección Quinta, la cual estima el recurso de apelación argumentando que no se habían valorado correctamente las pruebas, instando a que el Juez que valore la prueba sea uno distinto del primero.

Así las cosas, el asunto vuelve al Juzgado de Instrucción. De esta vez, el Juez– diferente al primero en conocer del asunto– falla de nuevo absolviendo al acusado, con el mismo razonamiento que había planteado el primero. ¿Y qué sucede? Que se recurre de nuevo y nuevamente la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife (esta vez la Sección Sexta) vuelve a proclamar errónea la valoración de la prueba que se había hecho por el Juzgado de Instrucción.

Es un caso, cuanto menos, curioso, pero que da mucho que pensar, pues parecen mermadas las facultades del Juez para la libre valoración de la prueba. Además de esto, tal y como argumenta el abogado defensor del acusado en un escrito en el que expone el asunto, ¿qué libertad tendrá este tercer Juez para valorar la prueba?

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