Fondos Next Generation: procedimiento y ejecución importan

El hangar de los public affairs  no sólo debe tener en cuenta la construcción y acabado del proyecto. Se necesitan proyectos con impacto, que cumplan todos los requisitos de las convocatorias, que estén perfectamente alineados con los planes nacionales, pero sobre todo que sean ágiles en la ejecución y no se ponga en riesgo ni un solo euro de los potencialmente alcanzables. Hablamos de los Fondos Next Generation, donde la fase de ejecución condiciona la propia selección de proyecto, en grado muy superior al resto de instrumentos en activo.

Ya sabemos que los proyectos deben seguir las recomendaciones de la Comisión Europea sobre España emitidas en 2019 y 2020, no debiendo perder de vista la mejora del equilibrio financiero para su amortización -de ahí la necesidad de que tengan impacto y supongan cambios estructurales-. Estos deben dirigirse a proyectos de sostenibilidad ambiental, digitalización, cohesión territorial y social, modernización de las administraciones, así como al fortalecimiento de nuestro sistema sanitario; además, deben alinearse con los objetivos del ya aprobado Plan Nacional de Recuperación, Transformación y Resiliencia de España.

Pero no perdamos de vista que estamos hablando de fondos adicionales que provienen de deuda, y que el resto de recursos del Marco Financiero Plurianual continúan vigentes en su práctica totalidad -cuestión al margen es la coordinación y la suma de esfuerzos con la vigente política de cohesión-. Si hasta ahora el volumen de recursos que obteníamos no superaba los 5.000 millones al año, ahora serán casi 25.000 millones lo que España recibirá cada año. Esto nos da una idea del carácter disruptivo de los propios Fondos Next Generation  Algunos principios serán básicos para obtener el éxito en el acceso a estas ayudas:

  1. Impregnarse de la lógica administrativa. El esbozo de proyectos es fundamental en un escenario en el que las convocatorias salen en plazos muy limitados que responden a una situación en la que se necesitan inversiones con extraordinaria urgencia. Pero que la situación y el esfuerzo sea extraordinario no quiere decir que las normas y condicionalidades se suspendan. Por ello, es necesario tener en cuenta que el marco de las limitaciones de las Ayudas de Estado sigue vigente y recordar que el lenguaje a utilizar es el de quien convoca, no el del candidato.
  2. Ser consciente de las limitaciones. En muy poco tiempo las administraciones van a tener que gestionar convocatorias que suponen cinco veces más del volumen al que estaban habituadas a gestionar. Lejos de pensar que los filtros serán menos estrictos, ello incrementa las opciones de descarte para proyectos que técnicamente generen dudas o no estén construidos con la coherencia y la credibilidad demandada.
  3. Salir a competir. La solvencia de los proyectos será fundamental. La expectativa generada en torno al nuevo impulso que han generado estos fondos hará que el número de proyectos sea muy numeroso, pero también que su calidad se incremente. La claridad con la que se exponga su estructura financiera, sus socios, fórmula y plazos de desarrollo será determinante. No perdamos de vista que son proyectos que deberán ejecutarse en un muy corto periodo de tiempo.
  4. Alinear medios, fines y objetivos. Más que nunca las propuestas deben ceñirse a los requisitos de las convocatorias. No es momento para la improvisación y la aventura. Que nadie piense en un nuevo proyecto. Este es un espacio y una oportunidad para proyectos profundamente estudiados, bien meditados y trabajados, a los que se haya sometido a un proceso de maduración que contemple de forma pormenorizada el desarrollo de todas y cada una de sus fases. El primer test que debe pasar un proyecto es el de su propia solvencia como propuesta, es decir su viabilidad. Ello determinará una parte importante de su éxito, pero además permitirá que el sea ejecutable.
  5.  Entender los distintos niveles de gestión. A pesar de la tentación centralizadora, y algunos espacios de sombra sobre el equilibrio en el reparto y fórmulas de gestión, las Comunidades Autónomas y los entes locales, teniendo en cuenta el objetivo de cohesión territorial con el que se ha comprometido el Gobierno, juegan un papel esencial en la definición de proyectos y en su ejecución. Estar conectados con los entes regionales y locales seguirá siendo una oportunidad.

En la alquimia del éxito para las convocatorias de los Fondos Next Generation conocemos los ingredientes, intuimos las combinaciones de éxito aún cuando hay espacios por concretar, podemos llevar a cabo análisis contrafácticos de nuestro proyecto, pero más que nunca en la formulación de éxito, la ejecución importa. Así lo estamos planteando en el Grupo LABE, donde sabemos que a la solvencia técnica y la oportunidad deben sumarse la naturaleza de cada instrumento de ayuda, sus plazos y contingencias.

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