La directiva europea de derechos de autor

Con 348 votos a favor, 274 en contra y 36 abstenciones,  se aprobó el 26 de marzo, no exenta de polémica, la nueva Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo sobre los derechos de autor en el mercado único digital.

Con una normativa sobre derechos de autor ya vigente, la nueva Directiva pretende la extrapolación de esta regulación a la realidad virtual. El objetivo es garantizar que los creadores (como músicos, escritores o actores), los editores de prensa y los periodistas se puedan lucrar con la difusión de su trabajo en internet igual que cuando se hace por otros canales.

Ello fundamentalmente a través de dos artículos: el artículo 11 (que pasará al texto definitivo como artículo 15) y el famoso artículo 13 (que pasará al definitivo texto como artículo 17).

El primero de ellos, el 11, posibilita a los editores de los medios de comunicación exigir compensaciones «justas y proporcionadas» a las plataformas y agregadores de noticias que utilicen sus publicaciones. Siempre que se trate de un “extracto muy breve” o de “palabras aisladas”, las páginas podrán seguir mostrando fragmentos sin necesidad de permiso, pero estarán sujetas a requerimiento cuando pretendan la utilización íntegra de la noticia.

El segundo, el 13, conmina a las empresas proveedoras de servicios de intercambio de contenidos en línea (como Facebook o Youtube) a adoptar medidas adecuadas y proporcionadas que con carácter preventivo (y esta es una de las claves del asunto) garanticen que sus usuarios cumplen con la normativa sobre derechos de autor.  Así, responsabiliza a estas empresas del incumplimiento de la normativa por parte de los internautas.

La directiva permite la subida a la red de obras protegidas con objeto de citar, criticar, revisar, caricaturizar, parodiar o imitar, lo que pretende garantizar que los memes y GIF sigan disponibles y se puedan compartir en línea.

El problema, sin embargo, viene con los medios de los que las compañías habrán de valerse para para poder cumplir el contenido de la Directiva. Decía antes que deberán interponer medidas preventivas, es decir, no únicamente eliminar las publicaciones que infrinjan la normativa de derechos de autor, que también, sino adelantarse a su publicación. Y ello únicamente puede conseguirse con… Los famosos algoritmos.

En la práctica, y aunque no sea la finalidad inicial de la directiva, lo que seguramente suceda es que los algoritmos empleados por plataformas como Facebook o Youtube, deficientes a la hora de determinar cuándo una publicación se realiza con fin humorístico o caricaturizador, acabarán por propiciar una más que probable censura a la difusión de obras protegidas, independientemente de su fin o no humorístico.

Al final, y con todo ello, acabarán pagando los justos por los pecadores.

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