Relanzar el proceso de liberalización del sector televisión es clave

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Casi tres décadas después de que comenzase el proceso de liberalización del sector televisivo, cuando se abrieron tres nuevas cadenas: Antena 3, Telecinco y Canal plus, la apertura de estos medios sigue siendo una misión casi imposible.

Esta limitación se debe a la propia configuración técnica de las emisiones televisivas ya que se difunden a través del espectro radioeléctrico, que es un bien de dominio público titularidad del Estado al constituir un recurso natural, como también lo son: los hidrocarburos, los minerales o el agua, y que, además, es de carácter limitado.

En efecto, el espectro radioeléctrico está fijado entre los nueve kiloherzios y los 3.000 gigaherzios y dentro de esa franja se sitúan los distintos servicios de telecomunicaciones inalámbricas y radiodifusión, como la televisión analógica o digital, la radio comercial o la telefonía móvil. Además, hay que tener muy en cuenta que el espectro radioeléctrico se divide en distintas bandas. Esto es conocido como “ancho de banda”.

Dentro de los cuales se sitúa cada uno de esos servicios de telecomunicaciones con el fin de no interferir unos con otros y asegurar el correcto funcionamiento de cada servicio. Así, el Estado, en ejercicio de la soberanía que le corresponde sobre el espectro radioelectrónico, es el encargado de asegurar el normal funcionamiento y calidad de los distintos servicios ya que es el titular y al que le corresponde la administración.

En concreto, según la legislación española, las frecuencias destinadas a la radio o la televisión requieren de una licencia y su concesión se basará en criterios objetivos, transparentes, no discriminatorio y proporcionado, teniéndose en cuenta también, otras circunstancias como la tecnología utilizada, el interés de los servicios, las bandas y su grado de aprovechamiento.
De esta manera, las radios y las televisiones no son dueños del medio donde transmiten su contenido, al contrario de los medios escritos, por ejemplo, que sí son dueños del papel donde publican sus ejemplares.

Evidentemente, este sistema otorga un enorme poder al Estado para seleccionar a los medios de comunicación, restringiendo el derecho a la libertad de empresa, al constituir una fuerte barrera de entrada a los nuevos competidores y al derecho a la libertad de información, que impide a los ciudadanos acceder a una pluralidad distinta de medios de comunicación de los existentes.

No obstante, la introducción de las nuevas tecnologías ha hecho cambiar el valor de las distintas bandas que forman el espectro radioeléctrico, por lo que la gestión administrativa de este recurso escaso debiera tender a la total liberalización, siempre que se asegure la calidad de los servicios prestados y garantizando la protección frente a interferencias.

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